Eduardo Jáudenes de Salazar (CEO de MUSIKDEI)

Un año más y más y van trece, Íñigo Osset Rambaud nos ofrece la posibilidad de disfrutar en la Finca el Molino del Manto, de unas Jornadas de la Guitarra Española. Nada mas español que la guitarra española, la tortilla de patata y el jamón de bellota.
Lo más destacado del encuentro gastronómico y musical
Homenaje a Pepe Habichuela: La edición estuvo marcada por una profunda carga emotiva al otorgarse de forma póstuma el III Premio Legend al maestro Pepe Habichuela, una de las figuras más queridas y habituales del evento desde sus inicios.
Nada más entrar en la Finca el Molino del Manto había una foto de Pepe Habichuela, donde se podía firmar por los asistentes.

Premios a la Guitarra Flamenca: Se celebró en paralelo la ceremonia de los IV Premios a la Guitarra Flamenca «Maestro Paco de Lucía», organizados de la mano de la Fundación Paco de Lucía para impulsar a los nuevos talentos del género. Este certamen está orientado específicamente a jóvenes promesas de la guitarra flamenca (intérpretes y compositores de entre 16 y 26 años), buscando impulsar las carreras de nuevos talentos de las seis cuerdas.Manuel Herrera hijo, precisamente por haber sido el vencedor absoluto de la edición anterior intervino en las jornadas junto a figuras de la talla de Yamandu Costa

Un cartel de virtuosos: La velada y las jornadas de convivencia previas contaron con la participación de figuras de la talla de Yamandu Costa, Josemi Carmona, José Manuel León, Pastora Andrades, Miguel Hiroshi y la joven promesa del baile, Irene Olvera.
Experiencia gastronómica Michelin: La propuesta cultural se completó con un maridaje culinario de primer nivel denominado Momento Gastronómico, diseñado por el chef Carlos Casillas (del restaurante Barro, poseedor de una Estrella Michelin) en colaboración con Cervezas 1906.
Este evento privado destaca porque los artistas conviven, desayunan y ensayan juntos en el molino durante varios días, culminando en actuaciones espontáneas y jam sessions de hasta 5 o 6 horas que se alargan hasta la medianoche en un formato íntimo e inolvidable.
Cuando vemos este espectáculo de las XIII Jornadas de la Guitarra Española y vivimos la borrachera de los sentidos, que nos enseña a vivir, comprobamos la diferencia entre espectáculo, arte y arte fascinante: el espectáculo se convierte en arte cuando absorbe los sentidos del espectador y el arte en fascinante, cuando además de los sentidos absorbe su alma y consigue abrir los corazones a la emoción, parece que la técnica lo abarca todo pero de nada sirve si no está al servicio del arte, ese pequeña línea, pero importantísima, que separa el mero espectáculo del arte fascinante, eso solo se logra cuando se interpreta con amor, buscando la perfección, la belleza y el buen hacer, se da plenamente en este espectáculo, donde prevaleció en todo momento la estética, la pasión y el buen flamenco.
Flamenco, lleno de arte, poesía, virtuosismo, emoción, embrujo, colorido, belleza, fuerza, calor, alegría, pureza, alma flamenca, donde los intérpretes viven apasionadamente lo que interpretan y saben transmitirlo a los espectadores.
Todos los elementos permiten dejarnos llevar por la interpretación y la música, haciendo funcionar las neuronas espejo y creándose una comunicación entre la obra y los espectadores. Ese punto mágico de absorción del oyente que sólo las grandes interpretaciones consiguen, donde los espectadores se convierten en energía musical. No en vano el flamenco es patrimonio inmaterial de la humanidad y lleva sentimientos humanos al aire.
Actuó, en esta edición, como artista invitada la bailaora granadina Irene Olvera.
En el flamenco las manos son el aire, como cisnes etéreos y zigzagueantes, pero con los pies, el taconeo es la fuerza de la tierra acechante, el arte en toda su figura, uniendo tanta armonía, embellece el aire que rodea, esos movimientos tan bellos, que llevan tan adentro, sombrean todo lo que le rodea, con solo mover sus cuerpos, lo que encierra tanta belleza, brota sin ellos saberlo, con ese gran poderío, que van derramando, al compás del taconeo, cuando están bailando, lo hace sentir tanto, que el suelo tiembla, porque quiere abrazadlos, esa gracia infinita, que siempre perdurara, cuando nace de verdad, ese arte tan grande, Que dios les dad.
Un espectáculo, el ofrecido en la XIII EDICION DE JORNADAS DE LA GUITARRA ESPAÑOLA 1906, que no te podías perder bajo ningún concepto.
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