Eduardo Jáudenes de Salazar (CEO de MUSIKDEI)

El maestro RAMÓN TORRELLEDO siempre atento a la hora de ofrecer a los melómanos lo mejor dirigió un concierto que tenía como programa TANHAÜSER obertura y Odu mein holden Abendstern Alejandro Von Büren, barítono, Coro participativo de Richard Wagner y CARMINA BURANA de Carl Orff, dos obras maestras de la música.
En TANHAÜSER se muestra la lucha del amor sagrado y profano y la redención a través del amor, tema dominante en la obra de Wagner. Su obertura representa no al posromanticismo sino el culmen del romanticismo caracterizado por la máxima exaltación del subjetivismo y el sentimiento frente a la razón la búsqueda de la libertad total del individuo y la fascinación por la Edad Media y lo exótico y es ahí donde se unen Carl Orff y Wagner pues Carmina Burana es un manuscrito medieval de poemas goliardos y cantata escénica con 24 de esos poemas. Un manuscrito encontrado en Baviera, con poemas de los siglos XII y XIII sobre temas como el amor, la naturaleza, el placer y el vino, la obra compuesta por Orff en 1935-1936 es una de las obras corales mas populares del siglo XX y se caracteriza por su ritmo y su dramatismo, siendo O fortuna su pieza más conocida.
RAMÓN TORRELLEDO guió con brillantez, precisión y firmeza admirables.
Con una estupenda dirección de orquesta que facilitó la presencia ininterrumpida del interés de principio a fin.
Con una gran vivacidad de espíritu el director supo abordar la obra adecuadamente con su gran calidad.
Un director de gesto y batuta fácil que materializa lo que sugiere con rapidez y precisión.
Contó para ello con
Coro participativo que canta y vive las obras interpretadas con pasión:
Estíbaliz Martyn, soprano
Christian Borell, contratenor
Alejandro Von Büren, barítono
Los solistas demostraron ser artistas preparados, con calidades extraordinarias, luciendo primorosa y riquísima técnica, plural variedad de matices y personalidad arrolladora.
Se lucieron plenamente abordando detalles que avalan su clase. Libertades en el uso de la forma y el color que se integran perfectamente en el conjunto.
Y la orquesta y los solistas reproducen en conjunto sensacionalmente, gracias a la diestra batuta del director, que tiene una claridad de conceptos proverbial, que impregna a las partes.
La Beethoven Symphony Orquesta tocó muy bien y la música fluyó con vivacidad.
Las distintas familias orquestales: cuerdas, metal, percusión, viento, madera estuvieron perfectamente niveladas.
Delicada, cuidando los detalles.
La orquesta se lució plenamente.
Desprendió contagiosa fuerza, plena y poderosa.
Plena de belleza, trasmitiendo emociones físicas.
No puede sorprender a nadie la clase magnífica de la orquesta.
Modelos de quietud, atención, respeto y disciplina.
Medida justa de virtuosismo y sentimiento.
Segura y firme.
Sólida de sonido y técnica.
Sonó con noble calidad, sólida, brillante.
En suma fue un concierto de asistencia obligada para todos los amantes de la música.
Como no se deben perder el Concierto de Navidad con motivo de el Bicentenario de Johann Strauss II, con los mejores y más famosos valses y polkas del gran Johann Strauss, interpretadas alla corda por la Beethoven Chamber Orquestra y la soprano Estíbaliz Martyn bajo la batuta implacable de Ramón Torrelledó.
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