Eduardo Jaudenes de Salazar CEO de CREARTE

El número 54 de la calle Ríos Rosas, el más artístico de Madrid, tiene la suerte de haber tenido de vecinos a Camilo José Cela Premio Nobel de literatura, en donde escribió La Colmena, traducida al esperanto, inglés, francés, portugués, gallego, árabe, italiano, alemán, bengalí, catalán, chino mandarín, hindi… Camilo José Cela representa como nadie al arte de la literatura.
También vivió allí César González-Ruano escritor y periodista que cultivó todos los géneros, periodista de élite, en la adolescencia se inició como poeta, y representa por tanto a otro arte como es la poesía y el periodismo come genero específico que exige un arte especial para titular los artículos y atrapar al lector.
Manuel Viola Gamón poeta y pintor español de estilo abstracto perteneciente al grupo El Paso, representa a otro arte como es la pintura y a la misma poesía. Manuel Viola compartió piso con su mujer Laurence Iché.
Lola Gaos, Dolores Gaos González-Pola, actriz de gesto duro, su rostro se decía había sido esculpido a navajazos en la madera, y voz quebrada que no se deja acallares parte indiscutible del cine español, actriz favorita de José Luis Borau, Luis Buñuel, Luis García Berlanga, Juan Antonio Bardem, José María Forqué, Jaime de Armiñán… Hermana de los poetas Alejandro y Vicente Gaos y del filósofo José Gaos, representa al séptimo bello arte que es el cine.
Tuvieron allí mismo un piso alquilado la pareja de Penélope Cruz y Nacho Cano como representante del mundo de la música.
El gran Francisco Umbral en su obra Un cadáver exquisito, dedicada a su gran amigo Camilo José Cela habla del edificio de Ríos Rosas 54. Aún hoy vive allí una sobrina de Camilo José Cela.
También la galería Bat de Alberto Cornejo tuvo su sede en el mismo edificio y ahora aunque la galería se sitúa en la calle de María de Guzmán, 61, conserva tres propiedades en Ríos Rosas 54.
Allí, en este edificio se inició una historia secreta del arte, estaban Camilo José Cela y Manuel Viola cenando en casa del primero, cuando el insigne escritor dijo:
-Me encantaría tener un cuadro de Miró.
A lo que el pintor aragonés repuso:
-No te preocupes, mañana mismo lo tienes.
Al día siguiente Viola le gasta una broma a Cela y apareció con un cuadro pintado por él pero que parecía de Miró y se lo regaló a Cela, el cual colgó en el mejor lugar de su casa, el salón.
Cuando Cela fue a vivir a Palma de Mallorca a la Calle José Villalonga, número 47, donde residió con su familia, colocó el cuadro pintado por Viola en el mismo salón.
Un buen día, invitado a cenar por Cela, el propio Miró, al ver el cuadro dijo:
-Ese cuadro no es mío.
Camilo José enfureció y rajó el cuadro, acuchillándolo.
Miró le detuvo diciendo:
-Dame el cuadro.
Joan Miró se llevó el cuadro a casa y una vez remendado por Rosario Conde la mujer de Cela, Miró pintó encima un cuadro, se lo llevó a Cela diciendo:
-Ahora si que tienes un auténtico Miró.
Era un cuadro con historia: Pintado inicialmente por Manuel Viola, rajado por Camilo José Cela, cosido por Rosario Conde la mujer de Cela y repintado por el propio Joan Miró.
En la parte trasera del cuadro se puede ver claramente que estaba rajado y escrito por el propio Miró se lee: «En recuerdo de una falsa tela apuñalada que dio nacimiento a una obra auténtica. A C.J. Cela, su amigo, Miró. 23 VIII 72».

Cuando el matrimonio entre Cela y Rosario Conde se rompió después de 45 años, el cuadro, que pertenecía a ambos, fue donado a Camilo José Cela Conde en 1990. El hijo del escritor encargó varias tasaciones de la obra, que rondaba un valor de entre 150 y 200 millones de pesetas. Pese a sus ofrecimientos, ninguna institución pública o privada materializó la compra de Personnage oiseau, que para entonces, en 1992, también era conocido como Miró apuñalado o El cuadro rasgado.
Diez años después la obra comenzaba la escritura de otro episodio polémico, cuando se supo que Cela había zanjado con el cuadro la parte de la herencia que le correspondía a su hijo. La tela ya no estaba en su poder, sino que era propiedad de un coleccionista italiano que a su vez la había puesto de nuevo a la venta.

Camilo José Cela Conde, hijo del famoso escritor Camilo José Cela, heredó dos terceras partes de la fortuna de su padre, lo que equivale a 5.2 millones de euros, según información de medios como El Economista. Este derecho fue ratificado por el Tribunal Supremo, rechazando la pretensión de la viuda, Marina Castaño, de que la herencia se limitara a un cuadro de Miró. La disputa legal se originó tras la muerte de Cela en 2002 y se centró en la interpretación del testamento y la legítima del hijo.
En suma el conflicto se resolvió a favor de Camilo José Cela Conde, quien obtuvo la parte significativa de la herencia que le correspondía legalmente, mientras que la viuda, Marina Castaño, buscaba limitar la herencia solo a la obra de Miró.
Camilo pesa un kilo

De pequeño, Camilo José Cela 1916-2002 vivió en Vigo en el mismo edificio que vivía mi padre Eduardo Jaudenes, eran además de la misma edad, en una casa ubicada en la calle Policarpo Sanz, esquina con Velázquez Moreno. Específicamente, la casa se encontraba en el número 23 de Policarpo Sanz, donde actualmente se encuentra una entidad bancaria. Esta casa era un edificio en esquina, una de las joyas arquitectónicas de la ciudad, proyectado por Pacewicz. Cela vivió allí entre 1921 y 1925.
Tanto mi padre como Camilo que por su delgadez extrema le llamaban Camilo pesa 1 kilo en el colegio de los Jesuitas, Apóstol Santiago en donde estudió los cursos académicos 1923-24 y 1924-25. En ese tiempo el colegio estaba ubicado en un edificio de La Molinera, una antigua fábrica de harinas en García Barbón.
Como la mayoría de los niños coleccionaban sellos y Cela miraba los sellos de mi padre se untaba saliva en el dedo y al quedarse pegado se lo guardaba en la palma de la mano.
El 14 de marzo de 1994 ya siendo premio Nobel Camilo inaugura la bodega del restaurante Adolfo de Toledo y yo me acerco a él, sentado en la mesa y adorado por todos los presentes y le digo:
-Tú hurtabas sellos a mi padre.
De repente se hizo un silencio sepulcral: Que iba a contestar el temible Don Camilo, le habían llamado hurtador de sellos.
Camilo se echo a reír y dijo con humor:
-Yo ya era listo entonces.

Un asistente extrañado dijo.
-Le han llamado hurtador de sellos y no lo ha negado.
Claro -le dije- es para que luego digan que Camilo José Cela tiene mal humor. Nada más alejado de la realidad.
Es que la cara severa de don Camilo no se corresponde con su encantadora alma.
La foto del carnicero asesino
Camilo José Cela realizó columnas diarias en el periódico El Correo Gallego donde salía, como es natural, su foto como responsable de la firma de la columna.
En uno de sus artículos escribió sobre un peligroso asesino en serie, un carnicero que vendía la carne de sus vecinos al colegio de Los Agustinos, eso sí, a precios muy ajustaditos.
A los pocos días en cartas al director un lector escribía:
-Cuando van a quitar la foto del carnicero asesino, es una noticia muy antigua y no se justifica, en absoluto, que siga saliendo.
La voz anal
Se cuenta que estando Camilo José Cela en una cena en el Palacio de Oriente, convocada por los reyes, de muy alto nivel, hizo hablar a su voz anal con harta sonoridad, la señora que tenía al lado se quedó alucinada, pero sin pestañear le dijo don Camilo a la señora:
-No se preocupe señora me echaran la culpa a mi.
Don Camilo presumía de poder absorber vía anal litro y medio de agua, sin importar la calidad del agua ya que por ese orificio no tenia sentido del gusto, solo pedía que no estuviera muy fría.
También se dijo y el lo desmintió, que para callar a un sacerdote que no paraba de hablar hizo hablar a su ano y luego dijo
-Continúe Moses.
Lo desmintió diciendo que para callar a un sacerdote no bastaba un pedo era necesario un tanque.
Don Camilo decía que él, como todos, era un pedorro domiciliario.
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