Eduardo Jáudenes de Salazar (CEO de MUSIKDEI)

Orquesta Sinfónica de Madrid bajo la diestra batuta de Gustavo Gimeno, y dentro del ciclo de OSM interpretaron:
Anton Bruckner, Sinfonía núm. 8
Gustavo Gimeno nos brindó una estupenda dirección orquestal que facilitó la presencia ininterrumpida del interés de principio a fin de su actuación.
Con una gran vivacidad de espíritu el director supo abordar la obra adecuadamente con su gran calidad.
Un director de gesto y batuta fácil que materializa lo que sugiere con rapidez y precisión.
La orquesta y los solistas reproducen en conjunto sensacionalmente, gracias a la diestra batuta del director, que tiene una claridad de conceptos proverbial, que impregna a las partes.
La Orquesta Sinfónica Madrid tocó muy bien y la música fluyó con vivacidad.
Las distintas familias orquestales: cuerdas, metal, percusión, viento, madera estuvieron perfectamente niveladas.
Delicada, cuidando los detalles.
La orquesta se lució plenamente.
Desprendió contagiosa fuerza, plena y poderosa.
Plena de belleza, trasmitiendo emociones físicas.
No puede sorprender a nadie la clase magnífica de la orquesta.
Modelos de quietud, atención, respeto y disciplina.
Medida justa de virtuosismo y sentimiento.
Segura y firme.
Sólida de sonido y técnica.
Sonó con noble calidad, sólida, brillante.
Mereció la pena, sin lugar a dudas, montar y ver este concierto.
Un concierto que no te podías perder bajo ningún concepto.
Todos los elementos de la obra permiten dejarnos llevar por la imaginación del autor, haciendo funcionar las neuronas espejo y creándose una comunicación entre la obra y los espectadores. Ese punto mágico de absorción del oyente que sólo las grandes interpretaciones consiguen, donde los espectadores se convierten en energía.
Un concierto sublime, lleno de emoción, poesía y buen hacer musical.
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