Eduardo Jáudenes de Salazar (CEO de MUSIKDEI)

El CONCIERTO 8 DEL CICLO DE LA OSM fue de asistencia obligada para todos los amantes de la música.
En el programa:
PARTE I
Wolfgang Amadeus Mozart
Sinfonía Concertante para violín, viola y orquesta en Mi bemol mayor, K364
RUBÉN MENDOZA, violín
CRISTINA REGOJO, viola
PARTE II
Anton Bruckner
Sinfonía nº 7 en Mi Mayor, WAB 107
Orquesta Sinfónica de Madrid
PEDRO HALFTER, director guio con brillantez, precisión y firmeza admirables. Materializa lo que sugiere con rapidez y precisión.
Con una gran vivacidad de espíritu el director supo abordar las obras adecuadamente con su gran calidad.
Hay una seguridad en sí misma en este brillante director que están presentes en sus formas, en su mundo.
Los solistas RUBÉN MENDOZA, violín y CRISTINA REGOJO, viola demostraron ser artistas preparados, con calidades extraordinarias, luciendo primorosa y riquísima técnica, plural variedad de matices y personalidad arrolladora.
Se lucieron plenamente abordando detalles que avalan su clase. Libertades en el uso de la forma y el color que se integran perfectamente en el conjunto.
La Orquesta Sinfónica de Madrid tocó muy bien y la música fluyó con vivacidad.
Las distintas familias orquestales: cuerdas, metal, percusión, viento, madera estuvieron perfectamente niveladas.
Delicada, cuidando los detalles.
La orquesta se lució plenamente.
Desprendió contagiosa fuerza, plena y poderosa.
Plena de belleza, trasmitiendo emociones físicas.
No puede sorprender a nadie la clase magnífica de la orquesta.
Modelos de quietud, atención, respeto y disciplina.
Medida justa de virtuosismo y sentimiento.
Segura y firme.
Sólida de sonido y técnica.
Sonó con noble calidad, sólida, brillante.
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