Eduardo Jáudenes de Salazar (CEO de MUSIKDEI)

La tabernera del puerto es una obra de asistencia obligada para todos los amantes de la música.
Magnífico libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw.
Soberbia música de Pablo Sorozabal.
Sin reiteraciones innecesarias, una gran construcción musical.
Una impecable producción del Teatro de la Zarzuela (2018)
Mereció la pena, sin lugar a dudas, montar y ver esta obra.
Una obra que no te puedes dejar de ver bajo ningún concepto.
La obra en la música, la letra y la línea de ejecución es inatacable.
La orquesta de la Comunidad de Madrid Titular del Teatro de la Zarzuela, tocó muy bien y la música fluyó con vivacidad.
Dirección orquestal de José Miguel Pérez-Sierra estupenda que facilitó la presencia ininterrumpida del interés de principio a fin de su actuación. En otras ocasiones esta misma obra es dirigida por Julio César Picos.
El interés también se mantiene por la gran dirección escénica de Mario Gas.
Los artistas interpretan de acuerdo sus personajes y las exigencias del libreto.
Movimientos escénicos de Vinicio Cheli justos tanto a comienzo de los actos como durante ellos.
Un reparto redondo.
Todas las voces estaban magistrales en sus respectivas tesituras y personajes.
La obra permite lucirse a los artistas adecuadamente con su gran calidad.
Leonor Bonilla abordando detalles que avalan su clase. Libertades en el uso de la forma y el color que se integran perfectamente en el conjunto.
Ángel Ódena es un artista preparado, con calidades extraordinarias, luciendo primorosa y riquísima técnica, plural variedad de matices y personalidad arrolladora.
Marcelo Puente voz fresca bien temperada y proyectada.
Rubén Amoretti lució calidades de color, fraseo, dulzura y exquisitez en el filado admirables. Es el único caso en la historia que un tenor lírico-ligero interprete Elixir de amor y al levantarse el día siguiente ya tenía perfecta voz de auténtico bajo, y ello como consecuencia de una enfermedad que le hizo cambiar de tesitura.
Ruth González con peculiar calidad de timbre caliente.
El Coro Titular del Teatro de la Zarzuela, bajo la manuconducta de Antonio Fauró, convocó una huelga justo en la función que vimos y no actuó.
Fondo escenográfico acertado de Ezio Frigerio con Ricardo Massironi
Iluminación de Vinicio Cheli adecuada a los decorados y la narración escénica, nos entusiasmó.
Prevaleció en todo momento la estética y el buen teatro lírico, la belleza, la poesía, el virtuosismo y la emoción.
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