Eduardo Jáudenes de Salazar (CEO de MUSIKDEI)

La Orquesta Sinfónica de Madrid (OSM) actuó en el Auditorio Nacional el como parte del ciclo «Sinfónico 2». El programa incluyó la obra de Strauss «Metamorfosis» y la Sinfonía n.º 1 de Brahms, bajo la dirección de Eun Sun Kim.
Eun Sun Kim guio con brillantez, precisión y firmeza admirables.
Con una estupenda dirección de orquesta que facilitó la presencia ininterrumpida del interés de principio a fin.
Con una gran vivacidad de espíritu el director supo abordar la obra adecuadamente con su gran calidad.
Un director de gesto y batuta fácil que materializa lo que sugiere con rapidez y precisión.
La orquesta y los solistas reproducen en conjunto sensacionalmente, gracias a la diestra batuta del director, que tiene una claridad de conceptos proverbial, que impregna a las partes.
La Orquesta Sinfónica de Madrid tocó muy bien y la música fluyó con vivacidad.
Las distintas familias orquestales: cuerdas, metal, percusión, viento, madera estuvieron perfectamente niveladas.
Delicada, cuidando los detalles.
La Orquesta Sinfónica de Madrid se lució plenamente.
Desprendió contagiosa fuerza, plena y poderosa.
Plena de belleza, trasmitiendo emociones físicas.
No puede sorprender a nadie la clase magnífica de la orquesta.
Modelos de quietud, atención, respeto y disciplina.
Medida justa de virtuosismo y sentimiento.
Segura y firme.
Sólida de sonido y técnica.
Sonó con noble calidad, sólida, brillante.
Mereció la pena, sin lugar a dudas, montar y ver este concierto.
Un concierto que no te podías perder bajo ningún concepto.
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